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Los hombres primeros
Armando De Magdalena
ISBN:978-987-23845-3-1
1º edición
Precio: $230.00.-



Biografía del Autor:

Armando De Magdalena
Armando de Magdalena. Nació en febrero de 1963 en San Isidro, Buenos Aires, Argentina. Poeta, ensayista, fotógrafo, periodista. Ha publicado más de una decena de libros tanto de poesía, como de ensayo y crítica literaria. Sus tópicos más visitados, son la historia, la filosofía, el arte y la cultura, el marxismo, la espiritualidad americanas. Muchos de sus trabajos han sido premiados y publicados en el extranjero. Adhiere y colabora con varias organizaciones políticas y culturales antiimperialistas y americanistas de dentro y fuera de su país.
Los hombres primeros
Armando De Magdalena
ISBN:978-987-23845-3-1
1º edición
Precio: $230.00.-

El mito y la ciencia

Presentada así esta relación, lo primero que parece surgir es que el mito y la ciencia son los dos términos antagónicos e irreconciliables de una posibilidad cognitiva de la realidad. Yo en cambio les propongo que analicemos cuanto de mitológica tiene la ciencia y cuanto de veracidad encierra el mito.

I. La ciencia

Generalmente cuando se habla de que algo es un mito se tiende a pensar que se esta haciendo referencia a algo irreal o fantástico, poco creíble y hasta a veces fraudulento: el mito es vago y subjetivo, la ciencia es precisa y verdadera. Esta valoración peyorativa del mito tiene que ver seguramente con el hecho de que para el comúnmente llamado “pensamiento científico” todo pensamiento no-lógico constituye un no-pensamiento.

Sabemos, en rigor de verdad, que es un error evaluar cualquier elemento fuera del sistema al cual pertenece. Lo que es lógico dentro de un sistema determinado puede ser ilógico desde la perspectiva de otro sistema que le es extraño. Esto mismo parece suceder al interior de la propia ciencia. Cada una de sus ramas tiene su lógica, sus métodos y teorías. Lo que en una determinada disciplina tiene entidad de «ley» no necesariamente conservara esa entidad cuando se la traslada a otra rama de la ciencia u a otra disciplina.

Hay muchísimos ejemplos de esta extrapolación a la cual nos referimos y que parece ser tan común no sólo en los cientistas, sino también en el hombre común. Por ejemplo: la teoría de la evolución de las especies basada en la selección natural y la supervivencia del más apto es verosímil en el campo donde nace, es decir, el de la biología, ahora cuando se la traslada al campo de las llamadas ciencias sociales puede convertirse lisa y llanamente en xenofobia: el darwinismo social con sus afirmaciones «científicas» acerca de la existencia de razas superiores, genéticamente mejor dotadas e históricamente predestinadas a dominar a las «menos aptas», no es culpa de Darwin ni de la ciencia, sino del uso que algunos hacen del conocimiento científico, y del componente filosófico con que se revisten los logros objetivos y los datos positivos de la misma. Esto es fundamental para nosotros y no debemos olvidarlo nunca. De igual modo nos podríamos referir en relación a la física de Newton: el determinismo de su lógica de causas y efectos es válido en la física (incluso a cierto nivel de la física ya que también existe la cuántica) ahora cuando esto se traslada a la historia o a la sociedad humana vemos que allí ya no tiene entidad de «ley» o de «verdad irrefutable». Podríamos decir, haciendo una paráfrasis cuántica, que en última instancia a nivel del individuo como componente minimal de la sociedad, existe la incertidumbre: la historia de las revoluciones y de la civilización parecen demostrar, que sin invalidar las condiciones objetivas, es la subjetividad del hombre, su accionar consciente, lo que determina y posibilita (en última instancia) los cambios. No hay «determinismo histórico» por tanto, y esto no quiere decir que la lógica de Newton no tenga aplicación fuera de la física mecánica y mucho menos que este contrapuesta a la física cuántica, lo que simplemente sucede es que no se puede legislar sobre la espiritualidad del hombre. Nadie puede decir que voy a hacer yo dentro de cinco minutos ni como voy a reaccionar ante cual o tal situación (ni siquiera yo mismo) sino es con un carácter probabilístico oaproximatorio.



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